Importancia de la coordinación BIM en todo el ciclo de vida

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El sector AECO (Arquitectura, Ingeniería, Construcción y Operaciones) vive un momento de transformación. Los proyectos son cada vez más complejos, requieren la participación de múltiples disciplinas y demandan una coordinación precisa para evitar sobrecostes y retrasos. 

Al mismo tiempo, las empresas se enfrentan a la necesidad de reducir costes sin sacrificar calidad, y de avanzar hacia una construcción más sostenible, capaz de minimizar su impacto ambiental. Esta combinación de retos está impulsando nuevas formas de trabajar, más colaborativas y apoyadas en la digitalización.

La coordinación BIM es fundamental en todas las fases del ciclo de vida de un activo, ya que permite centralizar y organizar su información de manera eficiente. Esta metodología contribuye a reducir errores y sobrecostos al anticipar interferencias y posibles conflictos durante la etapa de construcción.

Además, fomenta la transparencia y la colaboración entre todos los agentes involucrados en el proyecto, promoviendo una participación activa y coordinada. Como resultado, se mejora la calidad del proyecto y se optimiza su desarrollo en cada una de sus etapas.

A continuación, se presentarán cinco usos clave de BIM en cada fase del ciclo de vida del activo, con el objetivo de mostrar cómo esta metodología aporta valor desde el diseño hasta la operación.

Fase de diseño: detección temprana de conflictos entre disciplinas

En una primera fase de diseño el modelo BIM coordinado integra las disciplinas de arquitectura, estructuras e instalaciones en un único entorno digital, permitiendo visualizar un modelo federado que muestra la superposición y compatibilidad entre todas ellas.

De esta manera, las ventajas de utilizar la coordinación BIM en la fase de diseño son:

  • Detección temprana de interferencias, evitando conflictos entre arquitectura, estructura e instalaciones.
  • Ahorro de tiempo, al reducir retrabajos y revisiones posteriores.
  • Reducción de costos, al prevenir errores que podrían resultar costosos durante la ejecución de la obra.
  • Mejor comunicación entre los equipos de diseño, gracias al trabajo colaborativo dentro de un entorno digital común.
  • Toma de decisiones más informada, al permitir la previsualización y el análisis del edificio en 3D antes de su construcción.

Como ejemplo, en el diseño de una plataforma estructural en una planta industrial no se previó adecuadamente la integración de ciertos depósitos. Esto obligó a realizar un rediseño de la estructura con el fin de permitir la instalación y el retiro de los depósitos sin comprometer su estabilidad ni su funcionalidad. Gracias a esta corrección durante la fase de diseño, se evitó un alto costo asociado a resolver el problema directamente en obra.

Fase de planificación: planificación 4D y control 5D

Para una fase de planificación 4D-5D, se integra el modelo federado con todos los datos de los elementos que lo componen.

La planificación 4D consiste en vincular este modelo con el cronograma de construcción, lo que permite marcar el proceso constructivo paso a paso.

La vinculación 5D con costos se realiza asignando a cada elemento del modelo la información de cantidades y costos unitarios, vinculados a presupuestos o bases de datos.

Una vez establecidas las vinculaciones 4D y 5D, es posible generar una simulación integrada, que permite previsualizar no solo cuándo se construye cada elemento, sino también cuánto costará cada etapa del proceso constructivo.

De esta manera, se facilita la planificación y se logra un mayor control sobre el presupuesto y la ejecución de la obra.

Para esta fase se utilizan programas como Navisworks, con su función Timeliner para la planificación 4D, o Synchro, que cuenta con herramientas especializadas para la estimación de costos y planificación 5D.

Fase de construcción: coordinación en tiempo real

Para la fase de construcción la coordinación en tiempo real es crucial ya que trabajar con un modelo actualizado ofrece varias ventajas importantes como:

  • Supervisar el avance físico comparando el modelo con el estado real de la obra.
  • Detectar desviaciones respecto al cronograma y presupuestos, actuando antes de que generen problemas.
  • Coordinar recursos y actividades de manera eficiente, evitando retrasos o conflictos entre disciplinas.
  • Tomar decisiones informadas sobre ajustes de diseño, secuencias constructivas o redistribución de recursos.

En los proyectos industriales en los que trabajamos, que incluyen ampliaciones y nuevos diseños, es altamente ventajoso contar con un modelo BIM actualizado.

Trabajar sobre un modelo vigente permite analizar distintas alternativas y seleccionar la solución más eficiente y coordinada para ejecutar los cambios. Al finalizar esta fase, podemos considerar que el modelo refleja un As-Built, documentando con precisión el estado real de la obra.

Fase de transición a operación: modelo BIM para Facility Management

En la fase de gestión del activo, el modelo BIM deja de ser únicamente una herramienta de diseño y construcción para convertirse en un repositorio inteligente orientado a la gestión, operación y mantenimiento. Este enfoque, conocido como BIM para Facility Management o BIM 6D, garantiza la continuidad, trazabilidad y eficiencia del proyecto a lo largo de toda su vida útil.

Para ello, se realiza una actualización del modelo, ajustándolo al estado final de la obra (as-built) para que refleje con precisión lo realmente construido.

Posteriormente, se incorpora información relevante para el mantenimiento, como datos de equipos, manuales, garantías y planes de mantenimiento preventivo.

El modelo también se vincula con sistemas de gestión , lo que permite planificar, programar y registrar intervenciones de mantenimiento de forma centralizada.

Entre los principales beneficios de esta integración destacan:

  • Facilita la gestión y control de activos.
  • Permite planificar el mantenimiento preventivo.
  • Mejora la eficiencia operativa y contribuye a la reducción de costos.

En definitiva, el modelo BIM se convierte en una herramienta integral de gestión, esencial para operar y mantener el edificio o planta a lo largo de toda su vida útil.

Fase de operación y sostenibilidad: optimización energética y eficiencia

En esta etapa, el modelo BIM evoluciona de un BIM 6D orientado al mantenimiento, a un BIM 7D, enfocado en la eficiencia energética y la sostenibilidad, según las necesidades y objetivos de cada organización.

La fase de operación y sostenibilidad representa la etapa final del ciclo de vida BIM, donde el modelo se utiliza para gestionar, mantener y optimizar energéticamente el edificio o la instalación, garantizando su eficiencia y sostenibilidad a largo plazo.

Durante esta fase se realiza un análisis energético integral del edificio —iluminación, climatización, orientación, materiales, entre otros—, junto con la evaluación del ciclo de vida del activo. Además, se desarrollan simulaciones de consumo y emisiones para reducir la huella de carbono y favorecer una gestión sostenible del mantenimiento y la operación, basada en la información del modelo BIM.

Las principales ventajas de esta fase son que contribuye al cumplimiento de normativas y certificaciones ambientales (como LEED, BREEAM, entre otras), y permite reducir los costos operativos y de mantenimiento, favoreciendo una operación más sostenible y prolongando la vida útil del activo.

En definitiva, el BIM 7D convierte el modelo en una herramienta estratégica de sostenibilidad, que permite controlar y optimizar el desempeño energético, ambiental y económico del edificio o instalación durante toda su vida útil.

— Autor: José María Quesada Moral

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